Oaxaca de Juárez, México.

Noticias de Oaxaca

Noticias de Oaxaca

Noticias de Oaxaca
Noticias de Oaxaca

Opinión de: Editorial


La frivolidad de los funcionarios importados mexiquenses y la realidad cruel y ensangrentada en Oaxaca

Junio 03
02:20 2018
Editorial
María del Sol, otra víctima
Los fracasos de la actual administración estatal se acumulan día con día y mencionarlos no es una crítica vacía, al contrario, es una crítica que debería ser considerada como una visión distinta, que construye resaltando lo obvio ante la grave escalada de violencia que vive la entidad.
 
La muerte de la candidata por la planilla priista al municipio juchiteco, junto con su escolta y la fotográfa María del Sol Cruz Jarquín, se suma a la muerte de líderes transportistas, exmunícipes, militantes de distintos partidos políticos, feminicidios, ejecuciones de tinte político, violaciones de índole sexual, secuestros, desapariciones, agresiones a periodistas, corrupción e inmovilidad gubernamental y económica, todo en un marco de indolencia gubernamental e impunidad.
 
Los posicionamientos públicos de nada han servido para frenar la inseguridad ni para activar la economía estatal.
 
Minimizar la ola delictiva, el baño de sangre que se vive en Oaxaca, ha sido el discurso constante desde las oficinas del secretario de Seguridad Pública, José Raymundo Tuñón quien ha trascendido más por sus escándalos personales que por sus resultados en la función pública.
 
Lo único que se informa desde sus oficinas son hechos rutinarios, como patrullajes y cursos de capacitación, o la detención de campesinos con escopetas que datan de los años 1950, o la captura de consumidores de marihuana con 20 ó 30 gramos de esa hierba. Ocasionalmente la recuperación de mil o mil 500 litros de gasolina sin algún detenido, pero fuera de ello, nada de trascendencia.
 
Incluso se ha minimizado el incremento de violencia y delicuencia a partir de la entrada en funcionamiento del penal federal en Miahuatlán, algo que desde su construcción fue objeto de inconformidad por habitantes de la región que advertían que se convertiría en un "imán" delictivo.
 
La realidad es que la delincuencia ha ganado terreno mientras que el sistema de seguridad estatal y varias dependencias parecen totalmente ausentes.
 
Mucho se ha escrito sobre la indolencia y soberbia de muchos funcionarios exportados desde el Estado de México, principalmente, muchos haciendo gala de frivolidad, como el caso del ex secretario particular, Enrique Madrigal Stacpoole que le gustó el ex Convento de Cuilapán para casarse trayendo desde el Estado de México, las sillas, manteles, vajilla, luces, vaya, hasta los baños portátiles para sus invitados, que al parecer, lo único que dejaron en Oaxaca fueron sus desechos.
 
Con esta frivolidad, este grupo de mexiquenses que vienen a Oaxaca a trabajar los martes para regresar a sus casas en el Estado de México los viernes por la tarde, según mencionan trabajadores del aeropuerto de Santa Cruz Xoxocotlán, les tiene muy sin cuidado la grave inseguridad y el estancamiento económico en la entidad.
 
Mientras que para los candidatos a diferentes cargos y de todos los partidos políticos de Juchitán, es motivo para suspender las campañas electorales, para ese grupo de élite en el gobierno estatal el triple homicidio, sólo mereció un escueto boletín de prensa de tres raquíticos párrafos. 
 
Esa indolencia y lejanía con la realidad oaxaqueña, solamente van marcando una fría distancia, esa forma de gobernar revela el fondo de la lejanía entre la función pública que está convirtiendo la administración de Alejandro Murat de una esperanza, a un fracaso debido al  divorcio entre sus funcionarios importados con la sociedad oaxaqueña y que poco les interesa lo que suceda en la tierra donde les han dado un empleo de lujo.
 
Un ejemplo de los excesos de los funcionarios estatales, lo representaría el titular de la Secretaría de Asuntos Indígenas, Francisco Montero López quien habría comisionado obilgadamente a la fotográfa y empleada de dicha dependencia, María del Sol a cubrir la campaña del candidato priista a la presidencia municipal de Juchitán, su hermano Hageo Montero López.
 
Así, entre abusos de funcionarios, indolencia y lejanía de otros, Oaxaca vive una crisis real de inseguridad. Realmente no sabemos que cosas le informan sus funcionarios al mandatario estatal, lo que si sabemos es que nadie, al menos que cuente con seguridad personal, puede sentirse medianamente tranquilo y sin una rectificación a fondo, no se vislumbra ninguna mejoría a favor de los habitantes de esta entidad. 

Otras opiniónes