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Opinión de: Editorial


Oaxaca, estado hundido en la violencia y el crimen; Sevitra ausente, sólo extiende concesiones

Mayo 29
01:39 2018
Editorial
imagen:twitter
Prohijados por la complicidad del gobierno estatal, los grupos de transportistas han convertido a la capital oaxaqueña, y en general el territorio estatal, en un campo de batalla, crudo y congestionado en su tráfico vehicular con la complicidad de los funcionarios que han permitido el crecimiento del número de vehículos y concesiones que prácticamente ahogan a la capital oaxaqueña.
 
No es la primera vez que los sindicatos de la CTM y Libertad protagonizan hechos violentos en las calles de la ciudad capital.
 
Anteriormente ya se han registrado zafarranchos, balazos, muertos y hasta chóferes y unidades quemadas en esa eterna disputa por controlar territorios y ser proveedores exclusivos en construcciones. Solamente en marzo pasado, un chófer de un volteo fue atacado con una bomba molotov y falleció días después por las quemaduras que sufrió
 
Sin ningún empacho, los transportistas se han apoderado, como si fueran de su propiedad, de las calles de la zona metropolitana, mientras que navegando entre esas aguas inciertas de la normatividad estatal, los gobiernos municipales no tienen facultades legales para normar el transporte.
 
Los rumores crecen cada día sobre la infiltración del narcomenudeo en el transporte público en la modalidad de taxis y moto-taxis, además del robo y el secuestro, y la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra), sigue con los brazos cruzados.
 
Las concesiones parecen patrimonio de por vida, no se ha cancelado una sola concesión, ni existe un mecanismo claro y transparente para la autorización de las concesiones.
 
Tampoco existe alguna modificación legislativa para regular la autorización o el retiro de las concesiones.
 
Tampoco existe un conocimiento real de quienes son los chóferes de estos servicios, ni existe pruebas de consumo de drogas o algún control ni seguimiento de aquellos que tengan antecedentes penales.
 
Todo apunta a que los ciudadanos que no tienen protección personal, es decir, guaruras, seguiremos expuestos a la inseguridad por todos lados.
 
Como varias secretarías, la Sevitra es otra dependencia ácefala. No existe un interés evidente en darle una solución al crecimiento desmesurado del transporte público que se ha convertido en monstruo mafioso que derrama sangre y caos.
 
Como otra muestra, el asesinato de Gilberto Luis Martínez apenas este 13 de mayo, líder de la Federación Estatal de Sindicatos de Oaxaca (FESO), o el crimen en contra de otro líder transportista, Carlos Alberto Luis López, dirigente del infame sindicato Libertad, acribillado en abril del 2016.
 
También el asesinato a balazos en contra de la dirigente de la CROC, Mayra Luis Martínez, ocurrido en diciembre de 2016.
 
Igualmente, la ejecución del dirigente cetmista, Wilfrido Sánchez Cruz, el pasado 13 de marzo, en inmediaciones de un centro comercial.
 
En todas las ejecuciones han participado personas que viajan en motocicleta y otra similitud, es que esos crímenes siguen en la impunidad, en una espiral de sangre y violencia que parece no tener fin.
 
Los hechos de este lunes, sólo confirman que la lucha por "territorios" y rutas es una realidad que ha rebasado al gobierno estatal y lo peor es que parece no importarle, mientras sus funcionarios de élite sólo permanece unos cuantos días en la capital oaxaqueña para regresar tres o hasta cuatro días a su mundo habitual en  el Estado de México, la realidad es que aquí, el problema crece sin freno y sin señales de control, mucho menos de solución.
 
Antes se pensaba que no podía existir algo peor que los camiones urbanos, sin embargo, ese transporte parece de una nobleza tal ante el salvajismo y brutalidad desbocada de organizaciones como el sindicato Libertad, la CTM, la CROC y todos esos organismos de transportistas que se comportan más como delincuentes que como trabajadores del volante, todo con la complicidad de la Sevitra que se resiste a ejercer la Ley.

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