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Opinión de: Mario Sors


Homicidio doloso y homicidio doloso eventual

Abril 10
01:59 2018
Mario Sors
imagen:change.org
Oaxaca, Oax.- La penosa situación del médico Luis Alberto Pérez Méndez, no sólo debe llamar a la reflexión, demanda también empatía y solidaridad, la misma que debe recibir la familia del niño Edward Luna Trujillo que eligió el único camino lícito para exigir justicia: la Ley, nadie en su sano juicio, desea para nadie, lo que ambas partes viven en este momento. 
 
El problema que ya trascendió los límites estatales, al parecer, también traspasó los límites de la razón y el entendimiento preciso respecto a la actuación de la Fiscalía de Oaxaca.
 
El organismo procurador de justicia atendió la demanda de los padres del niño e integró una carpeta de investigación aludiendo a un "dolo eventual", primera vez en la historia de la entidad que alguien es procesado bajo esa acusación.
 
Hasta ahora la comunidad médica, en buena parte, exige "No a la criminalización del acto médico", derivado probablemente a la confusión o desconocimiento entre un homicidio con dolo y el homicidio con dolo eventual.
 
En el homicidio doloso se presupone que existe una intención deliberada para ocasionar la muerte, sin embargo la acusación de la Fiscalía estatal no es sobre ese subtipo de delito. Los medios de comunicación tampoco han sido lo suficientemente exactos para difundir con claridad este pequeño detalle, la gran mayoría ha titulado el asunto con un "Acusan a médico por homicidio doloso".
 
En realidad, la Fiscalía acusó al médico Pérez Méndez por "homicidio con dolo eventual". Esta clasificación la define el Poder Judicial de la Federación en una tesis de la Primera Sala, en la cual señala que: "El dolo eventual o indirecto se ha definido como aquel en que el autor se representa como posible un determinado resultado, a pesar de lo cual no renuncia a la ejecución de la conducta, aceptando las consecuencias de ésta, o bien, cuando el sujeto sin dirigir precisamente su comportamiento hacia el resultado, lo representa como posible, como contingente, y aunque no lo desea de manera directa, por no constituir el fin de su acción o de su omisión, sin embargo lo acepta, ratificándose en el mismo." (http://sjf.scjn.gob.mx/SJFSist/Documentos/Tesis/233/233969.pdf)
 
Es decir, el autor, en este caso el médico, aunque sus acciones no fueron encaminadas a ocasionar la muerte del paciente en acción u omisión acepta que intervinó en el resultado y que de antemano, aceptó la responsabilidad para intervenir quirurgicamente al niño Edward Luna. 
 
La misma tesis amplía que: "Para incurrir en culpa es menester la violación del deber de cuidado, a lo que es totalmente ajeno el actuar doloso, en cualquiera de las formas que concurra, de acuerdo a las diversas clasificaciones de doctrina."
 
En este punto, la Fiscalía, consideró que lo previsto en la jurisprudencia, se actualizó en el caso de la muerte del menor, ya que consideró que hubo un retraso en la atención al paciente, mismo que ingresó al quirófano a las 11:00 p.m. y el procedimiento concluyó a las 00:30, es decir, una hora y media después, sin embargo los padres fueron enterados casi dos horas y media después, alrededor de las 4 de la mañana, del problema.
 
Ese tiempo perdido, consideran los padres del menor, fue crucial.
 
También, existe el reporte forense sobre una cantidad "muy alta" de lidocaína, encontrada en el cuerpo del niño Edward, sustancia que habría sido administrada por la anestesióloga, Claudia Cruz López, bajo la supervisión del médico a cargo en ese momento, Pérez Méndez.
 
Esos dos factores, serían los principales para solicitar la vinculación a proceso de ambos especialistas, el tiempo que se dejó pasar para atender la emergencia y la sobredosis de anestesia acreditada por la Fiscalía. 
 
Esos son los dos puntos torales sobre los que se ejerció la acción penal en contra del médico Pérez Méndez, nadie podría poner en duda los estudios y antecedentes profesionales, lo que esta a juicio es lo que sucedió en ese momento y que concluyó con la muerte del niño Edward Luna.
 
La reacción de la comunidad médica ante este hecho, bien podría explicarse en la suspicacia ante los impartidores y procuradores de justicia en el país, sin embargo, este caso no encuadra en el caso típico de parcialidad, ya que quienes piden justicia, son personas con un modo honesto de vivir y sin ninguna influencia de tipo económico ni político.
 
Otro punto, sería que la comunidad médica, ahora se enfrenta a una realidad distinta, y aunque falta la sentencia dictada por un juez, resulta nuevo que un médico sea vinculado a proceso por el delito de homicidio con dolo eventual, más aún considerando que en nuestra entidad, la Fiscalía tiene en proceso 12 carpetas de investigación sobre presuntas negligencias médicas.
 
Las implicaciones jurídicas, el precedente legal que arrojará este penoso asunto que ha marcado de manera permanente a todos los involucrados, tendría que ser un llamado de atención en la práctica de la medicina, no se trata de satanizar ni a la procuración de la Justicia, tampoco a la comunidad médica, sino de aceptar que vivimos en una sociedad con normas jurídicas que regulan nuestro comportamiento y delimita responsabilidades.

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