Oaxaca de Juárez, México.

Noticias de Oaxaca

Noticias de Oaxaca

Noticias de Oaxaca
Noticias de Oaxaca

Opinión de: Mario Sors


Ni Fiscal diábolico, ni médico santo

Abril 09
12:51 2018
Un gran revuelo se suscitó la semana pasada en la capital oaxaqueña por la vinculación a proceso del médico que atendió al niño Edward Luna Trujillo, de tres años de edad, para operarlo debido a una fractura en el brazo izquierdo.
 
Habrá que recordar que el niño jugaba en un parque de diversiones a finales de noviembre de 2017 y sus padres lo trasladaron el mismo día, un domingo, a la ciudad de Oaxaca para que fuera atendido.
 
En principio, buscaron ser atendidos en el Hospital Civil "Aurelio Valdivieso" lleveba una semana en paro de labores y sus servicios se encontraban saturados. Por ello, los padres decidieron trasladarlo a un hospital particular donde fueron atendidos por el traumatólogo Luis Alberto Pérez.
 
El médico, aseguran los padres del menor fallecido, les aseguró que la intevención sería sencilla y en un lapso no mayor a dos horas, y en la cual fue asistido por la anestesióloga Gabriela C.
 
Edward Luna ingresó al quirófano alrededor de la 11:00 de la noche y aunque la operación duró hora y media, los padres insistían en ver a su hijo, finalmente el médico les había asegurado que la operación era "sencilla" pero fue hasta las cuatro de la mañana cuando les informaron a los padres que el niño no reaccionaba, no despertaba.
 
En su desesperación, los padres buscaron varios hospitales en donde, aseguran, no quisieron admitir al menor hasta que fue aceptado por el hospital particular "San Lucas" en donde fue declarado muerto a las 6:40 de la mañana y que posteriormente, en pruebas toxicológicas se detectó por especilistas forenses, altas cantidades de lidocaína.
 
Tras la detención del traumatólogo, buena parte de la comunidad médica mostró su rechazo pero habría que reflexionar sobre el caso que tiene implicaciones muy profundas.
 
Sobre la responsabilidad y nobleza de la profesión médica, no cabe ninguna duda. 
 
Tampoco cabe duda alguna que para los médicos la preservación de la vida es asunto primordial desde su formación pero debemos ser claros que en esa misma proporción es su responsabilidad.
 
¿Cómo le pueden decir a los padres del niño Edward Luna que dos médicos especialistas que no tenían otro paciente ese día, más que su hijo, no tuvieron la capacidad para evitar que muriera, en una operación que el médico a cargo, les aseguró que era "sencilla"?
 
Ahora bien, se argumenta por los simpatizantes del médico imputado, que en su desempeño, ha salvado numerosas vidas y que bien por eso pero lamentablemente ese argumento carece de valor ya que con ese mismo razonamiento se debería defender al chofer de cualquier transporte público que por conducir borracho ocasiona un accidente y por ello muere un pasajero, ya que en su profesión había llevado a miles de personas a su destino sanas y salvas.
 
El anterior supuesto, no excluye a nadie de una responsabilidad, no por hacer muchas cosas buenas se puede eludir un acto que afecta a otra persona,no se trata de compensaciones, se trata de la legalidad.
 
Por otra parte, los ataques en contra del Fiscal Rubén Vasconcelos Méndez, se fundan más en un marco de apoyo moral al médico vinculado a proceso que a razones legales.
 
Pese a muchos errores y deficiencias en la Fiscalía, lo cierto es que es la primera vez que un médico es vinculado a proceso lo cual marca un antes y un después en que la sociedad oaxaqueña sentirá que tiene una protección legal ante lo que consideren neglicencia médica.
 
Por supuesto, también la comunidad médica debe ajustar sus procedimientos de atención para, primero, atender a cabalidad a sus pacientes, y segundo, para evitar ser sujetos a un proceso penal.
 
Es necesario que la comunidad médica, realice un ejercicio de autocrítica profundo del trato humano hacia el paciente y sus familiares. Como en muchas profesiones, existen buenos elementos y malos, así como existen descuidos, sólo que a diferencia de otras profesiones, en la medicina se trata de atender vidas, atender personas.
 
El precedente legal esta dado, bien o mal fundamentado, eso deberá determinarse por un juez, mientras tanto el Fiscal Rubén Méndez, en este caso ha cumplido con la exigencia de justicia por los padres del menor, apenas es posible imaginar el dolor de esos padres por la forma en que perdieron a su niño, el mismo del que hay fotos y videos de como reía momentos antes de ser operado y que después ya no despertó.
 
Unos padres que depositaron su confianza plena, nada más y nada menos que la vida de su hijo en manos del médico que les aseguró una operación sin complejidad alguna. Eso no es algo menor y la postura de los padres es totalmente razonable cuando piden justicia, es la posibilidad que el Estado, que las leyes que nos rigen como sociedad les brinda para aliviar en algo su pena.
 
Los médicos señalados, también tienen la posibilidad legal de defenderse y si como algunos litigantes aseguran que la carpeta de investigación de la Fiscalía no ha fundamentado bien sus acusaciones, eso actuaría en favor de los médicos involucrados.
 
Finalmente, ante todos los problemas y deficiencias, asuntos pendientes en la Fiscalía y un ejercicio de autocrítica de la comunidad médica pendiente, debemos comprender que no existe ni Fiscal diábolico, ni médicos santos, sólo personas con una tarea definida ante la sociedad y responsabilidades enmarcadas y sancionadas por la Ley, a ella hay que ajustarnos. 

Otras opiniónes