Oaxaca de Juárez, México.

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Opinión de: Mario Sors


Los efectos de los huracanes Gabino, Beatriz y Calvin

Junio 23
07:25 2017
En 1997 Oaxaca fue impactada por el huracán Paulina, sus efectos fueron devastadores, miles de poblaciones incomunicadas, cerca de 400 muertos, rachas de vientos de 200 kilómetros por hora y 400 milimetros de agua por metro cuadrado que se precipitaron en territorio estatal.
 
La región de la Costa fue la más afectada por los vientos pero la Sierra Sur y Valles Centrales lo fueron por la lluvia.
 
Quienes participaron en los trabajos de ayuda humanitaria señalan que se desconoce cuantas comunidades pequeñas, de 20 a 100 habitantes, aproximadamente, desaparecieron por los miles de aludes que se originaron con la lluvia.
 
Hoy, el panorama resultó diferente, ya que a diferencia de Paulina, Oaxaca absorbió el embate de dos fenómenos climáticos que arrojaron en un lapso de dos semanas practicamente el doble de agua que el huracán de 1997.
 
Solamente el huracán Beatriz precipitó en territorio estatal 500 milimetros de agua por metro cuadrado, 100 más que Paulina y a diferencia de hace 20 años, en está ocasión solamente se registraron 9 fallecimientos.
 
Los números nos ofrecen una perspectiva diferente sobre el problema que ha enfrentado la actual administración por reducir los efectos de la población afectada por los dos últimos fenómenos climáticos, sobre los cuales no hay forma de evitar los efectos arrojados por el huracán político llamado Gabino y sus amigos.
 
A diferencia de 1997 en que el entonces gobernador Diódoro Carrasco Altamirano eestaba en el penúltimo año de su administración, hoy Alejandro Murat ha tenido que enfrentar la crisis con un aparato gubernamental desmantelado, módulos de maquinaria que el huracán Gabino desapareció, cientos de vehículos nuevos que también se esfumaron, un sistema de salud devastado carente de equipo y medicinas suficiente para atender de manera inmediata a la población.
 
A pesar de esa capacidad disminuida Oaxaca ha sido testigo de un esfuerzo sorprendente de ayuda humanitaria sin grandes reflectores, con base en una coordinación en diferentes niveles como ha quedado de manifiesto con la participación coordinada del Ejército, Fuerza Aérea, y Marina; la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol); la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh), su contraparte estatal; organismos altruistas como la Cruz Roja, entre muchos otros que se han sumado a la convocatoria del gobierno estatal.
 
La efectividad de la atención ante estos efectos de huracanes climáticos y el arrojado por Gabino, se ha distinguido por los puentes aéreos que han superado los obstáculos físicos mientras que por tierra se prosiguen las tareas de reconstrucción y atención a la población afectada con recursos limitados.
 
En ese marco, el anuncio hecho por el secretario de Desarrollo Social federal, Luis Enrique Miranda Nava y el mandatario Alejandro Murat que existan solamente 16 poblaciones incomunicadas pero con suministro aéreo de alimentos nos da una idea de la coordinación que desde el gobierno estatal, facilitó las labores para enfrentar las consecuencias de Beatriz, Calvin y Gabino.
 
Después de la tres tormentas, la atención desplegada por las dos dependencias, la federal Sedesol y la estatal, Sedesoh, encabezada por Raúl Bolaños Cacho Cué, han facilitado el auxilio en sus diversas etapas, disminuyendo los efectos negativos a la población, en un panorama diametralmente opuesto al que se vivió en 1997 con Paulina. Cuando algo funciona también hay que decirlo.

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