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Opinión de: Mario Sors


La Guelaguetza, el principio del fin para la administración de Gabino

Agosto 01
23:54 2016
La Octava de la Guelaguetza terminó envuelta en la incertidumbre por los bloqueos de la Sección 22 que no contuvieron a las personas, muchos de ellos burocrátas estatales, que llenaron las dos presentaciones de esta fiesta para suplir la ausencia de turismo auténtico en un auditorio remodelado en medio de la polémica.
 
La fiesta en sí, golpeada por los aliados del gobernador que se va, con bajas ventas por la ausencia de turismo en la Feria del Mezcal, con un auditorio lleno en dos presentaciones aún con serias dudas que los asistentes hayan sido turistas. Existen testimonios de visitantes que con boleto en mano no pudieron entrar ya que el recinto estaba a su máxima capacidad.
 
La remodelación estuvo manchada con la sospecha de gastos inflados, como la del baño VIP con un costo exorbitante de un millón y medio de pesos, o la construcción del puente peatonal que ahora se conoce como el "puente chueco" y la instalación de la velaria que tras casi seis años quedó -aparentemente- terminada.
 
Incluso la construcción del estacionamiento en el cerro de El Fortín y la obra cancelada del Centro de Convenciones fueron motivo de una fuerte polémica estatal y nacional ya que de haber sido construido habría elevado en mucho las acciones del Hotel Victoria, establecimiento del que es accionista Jaime Zorrila, ex secretario de Turismo y amigo de la infancia de Gabino Cué.
 
Alrededor del auditorio Guelaguetza existe un buen número de indicios que existió un desaseo en el gasto público desde las dependencias del gobierno estatal. Decisiones políticas totalmente erradas como la intención de construir un Centro de Convenciones en el peor lugar posible pero que hubiera beneficiado al hotel del entonces titular de Turismo estatal.
 
El fin de la Guelaguetza en su Octava, sin duda marca la cuenta regresiva para el actual gobernador que tendrá que entregar el cargo a Alejandro Murat el primer día de diciembre próximo, con una percepción negativa sobre su gestión.
 
La realidad se impone con la falta de obra pública transparente, con presupuestos inflados, con una deuda contraída en los últimos cinco años que ronda los 10 mil millones de pesos, un hecho que no facilita la celebración ciudadana.
 
Los sectores comercial y turísticos que son rostro de Oaxaca hacia el país y el extranjero claman por ayuda y no comparten el optimismo oficial que busca colgarse de la máxima fiesta de los oaxaqueños que esperaban del gobierno aliancista mejores resultados.
 
Los ciudadanos observan en la obras y remodelaciones de la antigüa Rotonda de las Azucenas un triste y empequeñecido reflejo de una promesa que terminó siendo corta y decepcionante.
 
Con ese triste colofón, Gabino Cué deberá iniciar la entrega-recepción y sabrá donde quedarán sus leales, muchos ya presentaron su renuncia previo a la contienda electoral o por excusas diversas, de por mientras y a diferencia de los primeros años como gobernador, en las presentaciones de este lunes lució sólo, sin la compañía de sus funcionarios ni de invitados especiales, la soledad y las ausencias ya se notan, muestra evidente que su administración está en plena recta final.

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