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Opinión de: Mario Sors


En Oaxaca hay equidad... para unos cuantos

Septiembre 17
22:26 2014
Mario Sors
imagen:archivo
"A los amigos, justicia y gracia. A los enemigos, la ley a secas", esta frase atribuida al Coloso de Guelatao, hoy se la están recodando a los policías estatales que han osado a irse al paro en reclamo por las pésimas condiciones de trabajo que han quedado plasmadas en diversos trabajos periodísticos.
 
Este miércoles el gobierno estatal lanzó un ultimatúm para que en un plazo de 24 horas todos los elementos en paro se presenten a laborar o se ejecutarán sanciones administrativas que podrían culminar en el despido.
 
En estricto sentido, el gobierno estatal tiene razón, si alguien se niega a trabajar la consecuencia natural debería ser el despido, la pregunta obvia para los oaxaqueños es: ¿Porqué a los policías que llevan tres días en paro si los amenazan con el despido y los maestros que dejan sin clases a los niños durante meses no reciben el mismo trato?
 
Los maestros al igual que los policías son empleados gubernamentales, son pagados con dinero público ¿Cómo entonces hay tolerancia total a los excesos magisteriales y represión hacia los policías estatales?
 
No podemos olvidar que los policías en paro son elementos de menor rango pero a quienes se les exige patrullar en las condiciones de trabajo más duras, con la inclemencia climática, frío, calor, lluvia, de noche, de día, patrullando en las comunidades más alejadas durante meses.
 
Así es el trabajo, exigente y puntual. De esa misma forma tendría que ser la remuneración hacia ese sector policial que todos los días ve como funcionarios de todas las dependencias, legisladores locales, magistrados estatales, reciben un trato privilegiado, con pago puntual, mientras ellos, los humildes servidores públicos se les exige lealtad y disciplina ciega.
 
Es una pena que aquellos a quienes se les encomienda aplicar el ejercicio de la Ley sean tan mal tratados, con uniformes viejos y chafas, botas rotas, abandonados por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, organismo que ni siquiera se ha interesado en el asunto.
 
Olvidados también por la Legislatura local que no ha emitido una posición clara al respecto, relegados en todos sentidos. En sí, es el brazo del gobierno al que se le exige mucho y el que menos recibe a cambio.
 
Si al menos los elementos de la tropa policial recibieran la mitad de la atención que a los empleados del magisterio, habría un asomo de justicia laboral para los uniformados. Mientras eso no exista sólo se confirmará que el discurso de equidad y diálogo no es para todos, solamente para unos cuantos.

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