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Opinión de: Mario Sors


La bola de nieve que le cayó a Esteva

Septiembre 14
22:31 2014
Para Alberto Esteva Salinas todo se le complicó, como una bola de nieve que le cayó encima, los motociclistas, los diputados, actores políticos, hasta sus elementos piden su renuncia como si con ello la inseguridad y las pésimas condiciones laborales fueran a desaparecer.
 
Es necesario distinguir las causas del problema porque lo expuesto por los policías estatales, antes preventivos, sigue siendo, en su mayor parte, la misma problemática denunciada años atrás.
 
El primero problema es el exceso de trabajo con los patrullajes al interior del estado, los cuales llegan a durar hasta dos meses por cinco días de descanso para volver a patrullar otros dos meses, pasando las penurias de dormir a la intemperie o en pasillos de alguna agencia municipal, eso no ha cambiado.
 
Con esa forma de trabajo no hay posibilidad de tener una vida familiar, ya no digamos plena, sino familiar, a secas.
 
Otro punto es el bajo salario que para un policía en Oaxaca llega a los 6 mil 600 pesos al mes, esto de acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo del Sisitema Nacional de Seguridad Pública que ubica a la entidad entre las que menos pagan a sus policías, por debajo del promedio nacional, mientras que estados como Veracruz, Zacatecas y Aguascalientes les pagan a sus uniformados: 9 mil 523; 12 mil; y 18 mil 173 pesos mensuales, respectivamente.
 
Tampoco se sabe que ha sucedido con los 252 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados, cantidad asignada para Oaxaca.
 
Sin claridad sobre el uso del dinero de ese fondo destinado para mejorar, entre otras cosas, el equipamiento de los policías, las especulaciones sobre la falta de uniformes, el retraso para el pago de viáticos, sueldos y prestaciones, van a abundar.
 
Algo sucede con el manejo del erario estatal que el retraso para pagar a personal y proveedores en todas las secretarías, direcciones, institutos y comisiones sea de cuatro y hasta cinco meses.
 
Sin dinero para cubrir el pago oportuno a sus policías, para comprar equipo y uniformes, ni Alberto Esteva ni nadie se va a salvar de que le exigan su renuncia.
 
Aún con toda la buena voluntad, la intención de una programación neurolinguística colectiva que cambie los arraigados malos hábitos populares, no basta para revertir los índices de delitos a la alza.
 
Lamentablemente para Esteva Salinas, la Seguridad Pública no se trata sólo de hacer desfiles caninos, o tocar danzones en el andador turístico, tampoco soltar pececitos en una fuente, sino de resultados y percepciones dentro y fuera de esa institución
 
Sin la aplicación transparente y a tiempo de los recursos para la Seguridad Pública el gobierno de Gabino Cué debería replantearse el mecanismo para ejercer ese presupuesto con claridad y de manera oportuna. Por su parte, Alberto Esteva tendría que olvidar los eventos culturales y los desfiles para ocuparse de lleno, a la tarea de prevención del delito, a menos que su tarea sea la de "pararrayos" del próximo candidato a gobernador, pero si ese es su papel, pues ni modo, a aguantar vara.

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