Oaxaca de Juárez, México.

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Opinión de: Moisés Molina


La X en la Frente

Noviembre 25
21:39 2012
Qu est pasando en Oaxaca?

Camou defina a la gobernabilidad como el estado de equilibrio dinmico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental.

Es triste amanecer en una entidad que no es la propia con noticias que se vuelven cclicas. Nuevamente formas de violencia y de nueva cuenta, el que bien puede ser el mal de nuestro tiempo, el enemigo pblico nmero uno del ciudadano: la seccin 22.

Resultaran inimaginables estas lneas hace 25 aos. Cuando la gua amorosa de nuestros padres era suplida correspondidamente durante buena parte del da en las escuelas pblicas, donde la inmensa mayora de quienes integran mi generacin, estudiamos.

El maestro era, dantescamente, nuestro "duca" y nuestro "signore". Eran los profesores nuestros segundos padres y gozaban del incondicional apoyo de nuestros padres primeros.

Las reivindicaciones magisteriales existen desde que tengo uso de razn y lo ms que despertaban, segn recuerdo era preocupacin, cuando desembocaban en el exceso de interrumpir la ctedra.

Recuerdo hoy el ao 87. El paro magisterial me llev a la radio. Mi maestro Ricardo Hernndez Aguilar redact, a peticin de mi siempre amorosa madre, un discurso que encontr en mi memoria suelo frtil y en los micrfonos de Don ngel Espinoza Llaguno, un excelente vehculo. Llamaba a los maestros, a los miles en paro, pero en especial a los mos a regresar a las aulas. Algunas partes no se borran de mi mente: "Y que Cosijoeza y Jurez, donde estn, sonran al vernos volver a nuestras aulas con la esperanza febril de aprender cosas nuevas". Era la exhortacin final cargada de esperanza, un llamado a la sensatez que pareci atendido.

Siempre haba lugar a la esperanza, al menos para los cercanos a mi y siempre la esperanza triunfaba.

En qu momento pas el divorcio entre la ciudadana y el magisterio?

Cundo las diferencias se hicieron irreconciliables hasta el exceso del odio?

Es difcil pensar en una sociedad en contra de sus maestros. Yo a los mos los recuerdo con cario y conozco al da de hoy ejemplos de dedicacin y ciudadanos ejemplares cuando la "orden" de sus dirigentes no llega; Personas correctas y civilizadas, devenidas en Mr. Hyde, al llamado de su cpula.

En apariencia el maestro no es dueo de sus actos, da la espalda a su libre albedro y a su sentido comn; o justifica ideolgicamente el dao social y lo relativiza ante "males mayores" punibles al gobierno. Las marchas y los bloqueos son siempre justificados y el discurso, cualquier discurso, cabe en un solo argumento, devenido en entelequia: "la lucha".

El maestro inicia el divorcio necesario. Al margen de gobiernos, piensa slo en el gremio y en el bien comn del grupo. Los ciudadanos no existen, tampoco los alumnos; slo ellos. No importa que paren las clases, no interesa que miles de personas, sus semejantes, lleguen tarde o simplemente no lleguen a sus destinos, es minucia el que la actividad econmica se deprima y que la esperanza nos abandone como sociedad a nuestra suerte.

Con consignas contradictorias o anacrnicas gritan a los cuatro vientos sus verdades; incontestables, incontrovertibles, definitivas.

Como ayer, el dilogo es fugaz. No hablan ms de lo necesario, no escuchan demasiado tiempo. Cualesquiera que sean los acuerdos, hay que marchar, hay que bloquear, hay que recordarle al Estado que ellos son una categora ciudadana aparte con todos los derechos, incluido el de ir por encima de los derechos de los dems; con privilegios, como el de cobrar sin trabajar; y con escasas obligaciones, slo las que ellos mismos reconocen.

El cumplimiento de la ley se ha vuelto potestativo, opcional. Eficazmente han puesto al Estado a sus pies. La Teora del Estado ensea que es este el que tiene el grado ms alto de la concentracin de la coaccin y lo tiene para si, monopolizado, pero la realidad ilustra que, para el caso oaxaqueo, el poder de un grupo de presin se opone e impone sobre el poder mismo del Estado y sus propios rganos de gobierno en voz de sus representantes lo reconocen.

Han logrado que la poltica se ponga por encima de la ley con la consecuencias que conocemos y sufrimos. No les importa. Ms all de ello, lo festinan. Qu muestran con todo ello? Una sola cosa: desprecio. Y cul es su consecuencia? Ingobernabilidad. La solucin monetaria qued, a fuerza de reiteraciones, superada. Hoy lo que se persigue es poder, mantenerlo y acrecentarlo, en medio de una sociedad que ya ni siquiera busca reconciliacin, slo respeto. A la ciudadana la abandonaron sus maestros y hoy, le abandona su gobierno, principal obligado a consecur eso que la propia Teora del Estado llama el Bien Pblico Temporal, el bien comn colectivo, pblico.

Los embajadores de Oaxaca ya no son hoy, Jurez, ni Magn, ni Daz; ya no se piensa en folclor, ni gastronoma. Hoy lo constat, Oaxaca es sinnimo de conflicto. Y pude sentir, como pocas veces, la tristeza, ms all de la vergenza.

No es lo normal, ni lo bueno que la aplicacin de la ley ceda su lugar al arte de la poltica. Entrecomilla Silva Herzog Mrquez en uno de sus ltimos textos "La poltica es el nico arte que, a diferencia de todas las dems, ha producido monstruos".

Lo twite hace unas horas bajo el ltimo mandamiento de Couture para los abogados: en Oaxaca se ha perdido la fe en La paz como sustitutivo bondadoso de la justicia, en la justicia como destin normal del derecho y en el derecho como el mejor instrumento para la convivencia humana, lo que en el fondo se traduce en la derrota de la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz

Twitter @MoisesMolina

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