Oaxaca de Juárez, México.

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Opinión de: Editorial


Los murmullos

Diciembre 26
21:23 2009
En estos das de una aparente tregua decembrina, el panorama electoral mantiene en suspenso a los grupos que aspiran a un futuro poltico de primera lnea en el mbito estatal.

Un frente ms que difuso es el que representa la posible alianza opositora que busca acuar el trmino "transicin democrtica", tal vez para borrar el recuerdo de aquel "Todos somos Oaxaca". En una lgica electoral de suma de votos la alianza opositora podra tener sentido, sin embargo ser cuando decidan quin sea el candidato el momento de analizar cuales sern las probabilidades.

Necesitan -en todo caso- de un candidato que procure una unidad y que no represente divisin entre los partidos que integren esa alianza que por s misma no da seales de contar con el adhesivo indispensable para unirse y alzarse con el triunfo.

El otro frente no requiere de ese adhesivo ya que si algo distingue al priismo es la unidad en el momento clave para obtener el triunfo por encima de sus diferencias con tal de obtener el triunfo.

El escenario priista ha reunido a seis aspirantes centrales lo cual adems de diluir la tensin entre varios grupos, hace posible que los actores que determinan la sucesin entre ellos el propio gobernador Ulises Ruiz, cuenten con mayores elementos de negociacin.

En las recientes sucesiones la pugna al interior del PRI se estableci en dos polos, al final del sexenio de Didoro Carrasco slo se perfilaron dos contendientes, Jos Antonio Estefn Garfas y Jos Murat Casab, en lo que fu una carrera en la que el priismo se desgast hasta el ltimo minuto recayendo la candidatura el el istmeo ms recordado por "la parabrisas" que por algo de beneficio para Oaxaca.

En ese proceso con dos claros contendientes que llevaron a un extremo la negociacin poltica dej un aprendizaje que el priismo actual ha optado por cambiar abriendo la lucha ya no en dos sino en seis contendientes permitiendo con ello que el mandatario estatal conserve durante ms tiempo ese control poltico que vera mermado al haber slo dos contendientes a la candidatura priista.

Con seis contendientes el poder no se transfiere hacia algn precandidato, eso evita la desbandada y la polarizacin y facilita la negociacin poltica en donde no hay delfn sino que en dado caso una ficha de alto valor que podr ser objeto de cambio.

Estaremos en las semanas prximas siendo testigos de un estira y afloja en donde ningn precandidato puede asumirse como el dueo de la ansiada candidatura y de aqu a la designacin los cambios de ltimo minuto sern la pesadilla de varios y en esas maromas slo uno va a caer de pie.

Mientras que por la coalicin opositora parece que poco aprendi del 2004 ya que en seis aos no consolid ninguno de los partidos una estructura estatal confiable, mucho menos conformaron cuadros partidistas y sus espacios de poder han quedado reducidos a pequeas zonas de influencia que en lugar de reforzarlas con una estrategia basada en recuperar las presidencias municipales optan por aventurarse nuevamente por la gubernatura, confiados en la suma electoral y con ello beneficiando en ltima instancia al PRI.

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