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Gimnasio Legislativo, la incapacidad de identificar prioridades

Marzo 03
13:37 2019
Oaxaca, Oax.- En la última semana de febrero, los diputados locales volvieron a dar la nota negativa con la inauguración de un gimnasio en la sede del Poder Legislativo el cual tuvo un costo que ronda los 800 mil pesos, entre equipo y adecuaciones a los baños.
 
Aunque después se deshicieron en explicaciones el hecho se puede abordar en dos vertientes.
 
La primera que representa un gasto inútil, no importa que el proyecto hubiese iniciado cuando Alejandro Áviles encabezaba la Junta de Coordinación Política cinco años atrás y ahora es de nueva cuenta legislador local.
 
Tampoco que el proveedor fuera Eduardo Canseco Acosta, hijo de la ex secretaria general del PRI, Elizabeth Acosta quien fue beneficiado con la compra sin licitación alguna. 
 
La cuestión es que dicho gimnasio -se dijo- será para uso de legisladores y empleados del Poder Legislativo, lo cual representa un dilema, principalmente para los trabajadores que tienen un horario laboral para cumplir.
 
Muchos de ellos, principalmente mujeres, cabeza de familia, madres solteras, que acuden a trabajar desde temprano hasta San Raymundo Jalpán desde municipios como Oaxaca de Juárez, Tlacolula o Etla y no disponen ni de un minuto para ejercitarse en una caminadora.
 
Desplazarse hasta la sede del Poder Legislativo no es labor sencilla, se requieren de tiempo y un esfuerzo especial ya que se encuentra en el medio de la nada. No existen centros educativos, ni de salud, tampoco bancarios, simplemente esta a la mitad de un paraje que en unos 20 años podría tener las facilidades urbanas indispensables.
 
Por eso, la idea de un gimnasio más que un beneficio o una necesidad por las características del lugar y condiciones de trabajo resulta una idea peregrina y su aplicación en los hechos, evidentemente innecesaria.
 
La segunda vertiente es más un reflejo de la incapacidad de los legisladores que avalaron dicha idea para asumir decisiones correctas ya que si algo no necesita el Congreso es un gimnasio.
 
Para llegar a ese ideal primer-mundista donde directivos -en este caso diputados- y trabajadores compartan un gimnasio para ejercitarse, cuidar su salud y disponer de tiempo dentro del trabajo para ello, se debe contar con una cultura laboral muy diferente a la que hay actualmente.
 
Si de algo carecen en la 64 Legislatura es de respeto al trabajador y como muestra tenemos al diputado priista Gustavo Díaz Sánchez que recientemente evidenció su bajeza indignante al pendejear a un empleado del Congreso a mitad de una sesión.
 
Con esa clase de legisladores, carentes de una cultura laboral, sin un proyecto legislativo a favor de los trabajadores no solo del Congreso sino a nivel estatal, abriendo un gimnasio en la mitad de la nada, revela la falta de capacidad para detectar las prioridades en el Congreso.
 
Si no pueden identificar las necesidades primarias en los alrededores de sus oficinas, mucho menos se van a dar cuenta de las necesidades en el resto del territorio estatal.
 
De más provecho serían esos aparatos de ejercicio en varios hospitales o centros de rehabilitación que en el Congreso, por qué si algo necesita el personal de base y los trabajadores de confianza que menos ganan, es un transpore regular para llegar hasta ese lejano lugar, entre otras necesidades, no un gimnasio.
 
Si de algo tan simple como identificar que un lugar para ejercitarse no es ni práctico ni indispensable, no parece haber un panorama alentador cuando existen urgencias tales como: seguridad; justicia social; vigilancia de los recursos públicos; ajustar al Ejecutivo estatal a una política de austeridad; salud; exceso de concesiones de transporte público; cuidado medio ambiental.
 
Más que abrir gimnasios, Oaxaca necesita reformas de verdad, no maquillaje ni simulación legislativa.